Hincaba los colmillos en su dulce carne, escurrían de sus labios gordas y púrpuras gotas, masticando su fibrosa piel se sentía en la gloria. Pero eso era antes de que supiéramos que las ciruelas escondían, dentro de su pequeño hueso, un complejo sistema nervioso central.
BUENISIMO !
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Muuuuuuyyyy bueno!!!. Me encanto!!! Que bien escribes!!!
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