Redivivus

Ojos que encuentran mis palabras en su camino,
persuadan al alma que los gobierna
a que se detenga frente a mí.
Descansen bajo la sombra
que mi árbol ofrece,
sin más petición
que la de pronunciar en voz alta
el humilde nombre del que aquí yace
y que el aliento de su amiga boca
me devuelva
por un instante
a este mundo.
Pablo Juventino Olmos
se quita el sombrero y le agradece.

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