Ayer la vi como nunca antes. Estaba seguro de que si abría la ventana y estiraba la mano, la tocaría. Se sentiría fría, casi húmeda. Anoche vi la luna más grande y clara que nunca, entró completa por mi ventana y su luz plateada me despertó a una Sensación. Me transformó bajo su Influencia, sucedieron tantas cosas… y nada puedo recordar.
Me estaba mirando la luna, tenía su ojo clavado en los míos, cubierto en su luz yo la miraba a ella. No quise cerrar los ojos, nadie ha hablado hasta ahora del daño que hace mirar directamente a la luna. Me quedé quietecito, esperando que algo más sucediera, descubrir alguna señal en su presencia, escuchar alguna verdad… ¿qué más hubo, además de esa luz?
En la mañana el cuarto seguía cubierto de aquel silencio que la luz de luna había traído. Tratar de recordar era adentrarse más en el olvido, en el silencio mismo. Debe ser así, allá arriba: una sinfonía de la nada eterna. La luna mirándonos cambiar.