Maleficio nacional

Se vale nuestro señor presidente,
para salir de sus muchos apuros,
de pociones y fetiches oscuros.
Lo tengo de muy buena fuente

Brujas y santeros tiene en su gente,
que le recitan múltiples conjuros
cuando sale a hacer sus tratos impuros
con el que es su socio más influyente.

Por eso se ríe el jefazo tanto,
convencido está de sus necedades,
y de que el pueblo bueno lo venera.

Y mientras la tierra se ahoga en llanto,
diluvia sangre en todas las ciudades,
luce él corona en sus mañaneras.

II

Dientes, cráneos, costillas arrancadas
a diario esta hermosa tierra escupe.
Y con las manos ensangrentadas
insiste él: no es nada que preocupe

Tiene a sus brujas bien organizadas
bajo la bandera de Guadalupe,
pues no hay estandarte que mejor agrupe
a los que viven entre paredes y espadas.

No sabe que vive en oscura ilusión,
lo tienen inepto, ignorante, hinchado;
el suelo debajo quebrarse no siente.

Pero le espera tremendo revolcón,
que si no se lo da «su pueblo amado»,
El Maligno se lo dará al presidente.

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